Cuaderno editorial sobre dibujo, ideas y proceso
Empezamos con sesiones de tres horas en un local prestado, centradas en línea y perspectiva. La limitación era clara: solo cabían doce personas y no había forma de revisar el trabajo entre semana. Eso nos obligó a grabar las primeras demostraciones en vídeo, casi sin pensarlo, para que el grupo pudiera repasar en casa.
Cuando pasamos todo el material a un sketchbook interactivo, cambió la manera de dar feedback. Los alumnos empezaron a subir bocetos fechados y a comparar su propia evolución mes a mes. Fue la decisión más útil que tomamos: dejamos de corregir dibujos sueltos y empezamos a leer procesos completos.
Abrimos el atelier virtual con talleres en directo y un archivo de referencias organizado por temas: composición, formas naturales, espacios interiores. La idea era que nadie tuviera que buscar fuera lo que ya habíamos trabajado en clase. Sigue creciendo cada trimestre con material nuevo y correcciones de los propios estudiantes.
La galería nació para mostrar proyectos terminados, no ejercicios. Ver el recorrido completo de un boceto hasta la entrega final ayudó a muchos alumnos a entender que el dibujo no termina cuando el trazo queda limpio. Hoy es la parte del sitio que más consultan quienes están decidiendo si apuntarse.
No enseñamos a copiar modelos ni a repetir fórmulas. Nuestro punto de partida es la observación: mirar despacio, medir con el lápiz, equivocarse en la hoja antes de decidir en la pantalla. De ahí salen proyectos gráficos que se sostienen, no solo imágenes bonitas.
Sketchfo empezó como un cuaderno compartido entre dos personas que dibujaban por las tardes. Lo que sigue es el recorrido real de cómo ese cuaderno se convirtió en un atelier virtual con clases, ejercicios y archivo de referencias.
Dos ilustradores empezaron a intercambiar páginas escaneadas cada semana: trazos largos, estudios de manos, bocetos de interiores. La regla era sencilla, dibujar treinta minutos sin borrar y comentar lo que funcionaba al día siguiente.
Las sesiones se abrieron a un grupo pequeño. Trabajamos la línea de horizonte a la altura de los ojos y la medición proporcional con el lápiz, aplicada a salones, pasillos y escaleras reales. La mayoría de los errores venían de no decidir el punto de fuga antes de empezar.
Digitalizamos el material para que cada alumno pudiera consultar ejercicios resueltos y comparar sus propios bocetos con versiones anteriores. El archivo creció con estudios de composición, formas básicas y notas al margen sobre color y jerarquía.
Abrimos un espacio donde los trabajos terminados conviven con los bocetos previos. Ver el proceso completo, no solo el resultado, cambió la forma en que se corrigen los proyectos: ahora se revisa la selección de ideas y la dirección antes de limpiar la propuesta final.
Sketchfo reúne tutoriales, ejercicios de observación y talleres en torno a la misma idea: convertir conceptos iniciales en proyectos gráficos completos. El enfoque sigue siendo práctico, con énfasis en la evolución del estilo individual de cada persona que dibuja.