Sketchfo

Cuaderno editorial sobre dibujo, ideas y proceso

Perspectiva de un punto aplicada a interiores cotidianos

Cómo medir una habitación con el lápiz antes de dibujarla. Un método para construir el espacio de una sala con un único punto de fuga y referencias reales, sin que el boceto se deforme por el camino.

La perspectiva de un punto parece sencilla hasta que hay que dibujar una habitación real con muebles, ventanas y una puerta que no está centrada. Entonces aparecen los problemas: la pared del fondo se estrecha demasiado, el sofá flota, la lámpara se sale del techo. Casi siempre el fallo está antes de trazar la primera línea, en cómo se ha elegido el horizonte y en cómo se han tomado las medidas.

Antes de dibujar nada conviene pararse un minuto y decidir dónde está la línea de horizonte. No es una línea decorativa: marca la altura de los ojos de quien mira. Si te sientas en el sofá, el horizonte baja; si dibujas de pie, sube. Todo lo que quede por encima de esa línea se verá desde abajo y todo lo que quede por debajo se verá desde arriba. Cambiar el horizonte cambia por completo la sensación del espacio, así que conviene fijarlo primero y no moverlo después.

Medir con el lápiz antes de trazar

Con el brazo estirado y el lápiz en vertical se compara la altura de la pared del fondo con la altura de la pared más cercana. Esa proporción se traslada al papel con dos marcas suaves. Lo mismo se hace en horizontal para situar la ventana y la puerta. La medida no tiene que ser exacta, tiene que ser coherente: si el salón tiene tres veces el ancho de la puerta, en el papel también.

Los dos ejemplos que se trabajan en el cuaderno son un salón con sofá y ventanal, y un pasillo estrecho con una puerta al fondo. En el primero el error habitual es dibujar el sofá demasiado grande porque se mira de cerca; en el segundo, estrechar el pasillo hasta que parece un túnel. En ambos casos la corrección se hace volviendo a medir con el lápiz, no borrando líneas.

Dos correcciones que se repiten

La primera: los muebles que están pegados a la pared lateral deben compartir su línea de fuga con el suelo. Si el suelo va hacia el punto, las patas del sofá también. La segunda: las verticales nunca se inclinan en perspectiva de un punto. Suena obvio, pero es lo que más se deforma cuando se dibuja rápido. Marcar las verticales con una regla al principio ayuda a que la mano coja el hábito.

El objetivo de este ejercicio no es copiar la habitación con exactitud, sino entender cómo se comporta el espacio. Un boceto que respeta el horizonte y las proporciones sirve para pensar dónde mover un mueble, cómo entraría la luz o qué pasaría si se cambia la puerta de sitio. Para eso no hace falta un dibujo terminado, hace falta un dibujo honesto.

Autora del cuaderno

Perspectiva de un punto aplicada a interiores cotidianos

Dibujante y profesora de perspectiva en Sketchfo. Lleva años enseñando a medir habitaciones con el lápiz antes de resolverlas sobre el papel, y escribe este cuaderno desde el taller, no desde la teoría.

Formada en ilustración y arquitectura de interiores, trabaja con estudiantes que llegan con la sensación de que la perspectiva "no se les da". Su método insiste en algo poco vistoso: mirar primero, medir después y corregir sin miedo. Los artículos de esta serie recogen ejercicios reales de clase, con los errores más repetidos y las correcciones que mejor funcionan.

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